Abro la puerta, y ahí está, cuando no me quedan sonrisas para ella... algo va mal.
Creo que lo primero que pensé al quedarme sola ayer fué "Uf, que alivio". No es nada personal, no es que me lleve mal con el mundo, o que no me apetezca estar con la gente que me rodea, al contrario, me considero una persona bastante sociable... Pero hay días en los que se te hace más complicado fingir, los sentimientos no son lo mio.
Esos días que encuentras mil motivos para cambiar de vida, y los enumeras en tu cabeza una y otra vez para que cobren sentido, sentido que desaparece por completo la noche siguiente, siendo incapaz de recordar ninguno de esos importantes motivos y sintiéndote estúpida te olvidas del tema y te vas a dormir.
Eso me lleva a una pregunta que seguramente podré contestar hoy, pero no mañana. ¿Cuando encuentras motivos suficientes para replantearte un estilo de vida, una forma de ser, una parte de ti...? Supongo que cuando al rebobinar el día encuentras mas sonrisas fingidas que reales... es un buen momento.
Camino hacia mi casa pensando en todas estas tonterías "oye, a lo mejor por una vez me digno a poner por escrito todo este caos" sin embargo es meter la llave en la puerta y decirme a mi misma "pero, ¿y a quien le importa?"
Sinceramente, espero que a nadie.