- ¿Que haces Samu? ¿Cosas?- ¡Siiii!
- ¿Cosas... nazis?
- ¡Sí Peterrr cosas nazis!
- ¿Por qué no tuvo un buen comienzo?- Porque conmigo siempre es así, empieza mal y termina peor. ¿Ha visto esos papeles pegajosos para atraer moscas en espiral? Pues yo soy igual, atraigo las historias cutres que pasan a mi lado. Creo que hay gente así, que son como un imán para aliviar a los demás. Nunca acierto cuando elijo un número. Todo lo que intento, todo lo que toco se convierte en una putada.
Y ahora que estoy tan lejos de mi gente quiero saber si aún corren por los mismos solares de siempre, quiero saber si ladrán a los perros del barrio de enfrente, quiero saber si aúllan los balcones viejas melodías, quiero saber si bailan bajo las bombillas quienes tanto antes lo hacían, y también de ti... quiero saber.
Sentirse vestido es, en cierto modo, acabar de despertarse. Ayuda a ayudarse, a desalojar la inseguridad, a ser. Uno se siente vestido y se halla listo para gobernar la mirada, para encerrarse en uno o para salir de uno, para agonizar irremediablemente o para estallar en la rutina. Percibe cómo la sangre reconoce su mundo y corre y vive. Y uno se siente vivir al ritmo de la sangre: aunque parezca mentira, uno se siente vivir al ritmo de la propia sangre.